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Tratamientos para la piel sensible

piel sensible

Sensación de tirantez, enrojecimiento y descamación son los principales indicios de una piel sensible. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (http://aedv.es/pacientes/consejos/diez-manifestaciones-y-soluciones-de-la-piel-sensible), existen ciertos factores que pueden incrementar el grado de sensibilidad del tejido cutáneo. Es el caso de las condiciones climatológicas (exceso de frío o calor), una alimentación poco saludable y un elevado nivel de estrés. Asimismo, ciertos productos y tratamientos cosméticos también pueden provocar que la piel se muestre más susceptible.

Los niños y los mayores son más propensos a tener una piel delicada, así como las personas que presentan mucha sequedad. Además, hay determinadas áreas que son más sensibles, como el cuello y la zona que rodea a los ojos. Para cuidar correctamente una piel de estas características es imprescindible aplicar los tratamientos óptimos, ya que unos productos o técnicas inadecuadas pueden suponer graves agresiones para los tejidos.

Los mejores cuidados

Es sumamente importante asesorarse bien antes de iniciar un tratamiento para pieles sensibles. Al tratarse de unas estructuras muy frágiles, aplicar vitaminas suele resultar muy beneficioso para que la piel esté sana y tenga un aspecto luminoso. Las vitaminas E y C son las más recomendables para potenciar las defensas y resultan especialmente eficaces en las áreas más delicadas del rostro: labios, contorno de ojos, pómulos y frente.

Las pieles que tienen una mayor sensibilidad de lo normal suelen necesitar una dosis extra de hidratación para estar saludables. Una solución para este problema es el ácido hialurónico, que se inyecta a través de microcánulas y permite a la piel recuperar su elasticidad. Es un tratamiento que no suele tener efectos secundarios y que resulta muy positivo para mejorar el aspecto de la cara y el escote.

Precauciones

Es esencial adoptar muchas cautelas a la hora de exfoliar la piel si ésta es hipersensible. Esta técnica no se puede realizar con frecuencia porque resulta demasiado agresiva para el tejido dérmico. Según los especialistas, no es aconsejable hacer más de una exfoliación al mes. Respecto a los productos que se utilizan para llevar a cabo este tratamiento, los más indicados son los de tipo gommage. Es decir, aquellos compuestos por gránulos que arrastran las impurezas y células muertas de la piel.

Como es lógico, deben evitarse los tratamientos más violentos para los tejidos, como aquellos en los que intervienen químicos potentes. Asimismo, la protección es vital para las pieles sensibles. En este sentido, los bálsamos hechos con productos naturales son idóneos para evitar los efectos adversos del clima, sobre todo, en nariz y labios.

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